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La crisis del petróleo, ¿puede afectar al sistema eléctrico?

Las medidas implementadas por los gobiernos de todo el mundo para frenar la expansión del COVID19 han limitado la capacidad productiva de las empresas, motivando una reducción significativa de la demanda de energía. Y esto ha sacudido los mercados energéticos y ha afectado al precio de los principales valores. Así, la crisis del petróleo a la que hacemos frente actualmente es una consecuencia de este fenómeno global, cuyas consecuencias a medio plazo aún se desconocen.

A lo largo de las últimas semanas has podido presenciar una caída monumental del precio del barril de Brent, desde los 60 $ hasta los 20, alcanzando mínimos históricos dentro de los últimos 15 años. La bajada de los precios tuvo lugar en el peor momento de la crisis: en la primera quincena de marzo, cuando los países productores finalizaron su acuerdo para limitar la producción. Además, el comportamiento del precio del petróleo, por su importancia estratégica, está afectando a otros sectores como el gas o la electricidad. Por otro lado, las perspectivas de viabilidad de los proyectos renovables se han reducido como consecuencia de este nuevo escenario de crispación. No obstante, se espera una pronta recuperación de la promoción de instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo y del sector electrointensivo, en general, que podría redefinir el sistema eléctrico actual.

¿Qué efectos está teniendo la crisis del petróleo en los mercados eléctricos?

A pesar de que la crisis del petróleo está incidiendo en el comportamiento de los demás mercados, es la caída de los precios del gas el fenómeno que ha favorecido la bajada de precios en los mercados eléctricos. El mes pasado, el precio del gas europeo TTF registró también mínimos de los últimos 15 años, aunque los expertos apuntan que se trata de una tendencia continuista que se viene fraguando desde hace ya meses. Tras registrar valores máximos en septiembre de 2018, el precio del gas ha estado bajando hasta llegar a los 6-7 €/MWh actuales. Si observas la evolución de los precios de la electricidad de los mercados del viejo continente, podemos apreciar una concordancia en este sentido. Y, si te fijas en las proyecciones de futuro, los precios del gas, por su relación con los del crudo, podrían subir hasta los 15 €/MWh una vez comience la recuperación del sector petrolero.

¿Cómo lo está notando el cliente?

Al margen de disfrutar de un paquete de ventajas de carácter estatal, el consumidor está viendo una disminución del importe de su factura de la luz. Por otro lado, el nuevo mercado resultante tras la crisis prevé buenas oportunidades para el autoconsumo y las energías renovables, una vez se reactiven los proyectos pendientes.

Claro está que cuando se recuperen los precios será más atractivo para los consumidores abrazar esta tecnología. Debes recordar que la situación actual de precios bajos no es buena para la generación de energía, ya se trate de grandes plantas o pequeñas instalaciones destinadas al autoconsumo. El precio de la energía eléctrica lleva cayendo en nuestro país desde el segundo semestre del año pasado, de manera alineada con la evolución del precio del gas natural: puedes comprobar que la electricidad en carga base ha pasado de cotizar cerca de 54,5 €/MWh (septiembre de 2019) a 39 €/MWh (abril de 2020).

¿Qué debería tener en cuenta un gestor o asesor energético?

Esta sacudida del marco de producción de energía ha dejado a los combustibles fósiles en las últimas. Incluso aunque se hagan realidad las predicciones del FMI, que marcan unos 40 $ por barril para el año que viene (la EIA es algo más optimista y lo sitúan en 45 $), la industria afronta grandes retos para continuar siendo viable.

No cabe duda de que se trata de un evento que podría cambiarlo todo, motivando la expansión de soluciones de almacenamiento de energía, más infraestructuras para la carga de vehículos eléctricos y el desarrollo de nuevos proyectos que hagan un uso más eficiente de la energía. La innovación también es un ámbito de inversión que está permitiendo la investigación de nuevos recursos, como el hidrógeno verde.

En otro orden de cosas, la reducción del crecimiento del autoconsumo podría ser transitoria. Si analizas el cuadro general, una situación como la que experimentan los mercados en estos momentos, en la que los precios están muy bajos, podrían socavar la rentabilidad de este tipo de instalaciones, cuyo período de amortización se alargaría considerablemente. Sin embargo, en la otra mano tienes el impulso del autoconsumo por parte de los gobiernos como parte de su estrategia para lograr la descarbonización de la generación de electricidad. Además, cabe esperar que los precios se recuperen en algún momento. La combinación de estos últimos factores puede acabar de convencer al consumidor, por lo que se trata de un buen ámbito comercial.

Con respecto al retraso de los proyectos de construcción e instalación de infraestructuras de producción de energías renovables y autoconsumo, cabe esperar una recuperación del ritmo de implementación durante el año que viene. Esta crisis del petróleo se dibuja, así, como una oportunidad para hacer inversiones fuera de tu zona de confort. Aprovéchala.

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